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La Tumba. Baile nacional de antaño, rescatado a punto de morir

Por Félix Servio Ducoudray (transcipción del artículo Revista ¡Ahora!)*

EL MERENGUE NO FUE SIEMPRE el baile nacional de los dominicanos. Al independizarse (la República Dominicana) en 1844, lo que bailaba la República era La Tumba. Pero esa danza ya se ha extinguido. Después de alcanzar difusión y popularidad en todo el país, recogió su geografía hasta reconcentrarse en los campos de Jarabacoa y desaparecer finalmente.

O casi desaparecer.

Dna Margarita Adames Calderon
Margarita Adames Calderon, la última bailadora de Tumba.

La última bailadora de tumba que hubo entre nosotros fue Margarita Adames Calderón, que murió poco después de 1963; pero antes de que eso ocurriera logró verla bailando – “‘ya anciana, parecía una reina” – nuestro folclorista Fradique Lizardo, quien recogió, en esa ocasión final, no sólo la música, grabándola, sino también las figuras y evoluciones de la danza, que él fijó mediante dibujos.

Fuimos, pues, a entrevistar Fradique para que nos revelara la historia y los secretos de ese baile, de cuya gracia y donosura no se cansa de hablar:

-La Tumba fue – comienza diciéndonos- el baile nacional de los dominicanos hasta mediados del siglo pasado, cuando empezó a ser desplazada por el merengue.

Da la prueba:
-En1855 se publicó en los periódicos de la época una bien documentada controversia dirigida por Manuel de Jesús Galván, cuyo tema era la queja porque el merengue comenzaba a desplazar a La Tumba como baile nacional.

Hubo hasta versos de ese tiempo en que resonó el asunto, como aquellos que dicen:

La Tumba que hoy vive desterrada
por el torpe merengue aborrecible…

Fradique aclara:

…Y NO PUEDE PENSARSE que fuera en los medios encopetados de la sociedad donde entonces empezaba a ganar preferencias el merengue, sino entre los que algunos llaman el pueblo bajo. Porque arriba el merengue seguía siendo “aborrecible”, como dicen los versos citados. El merengue vino a bailarse por primera vez en un club, en el año 1922, en el casino de La Vega, donde lo tocó Juan Espínola, y en el Club de Comercio, de Puerto Plata, ese mismo año o al siguiente. Se hizo como ensayo quizás: pero ya no se tocó más hasta que hizo su reentrada en tiempos de Trujillo. El reparo mayor que se el hacía al merengue en los clubes era, sobre todo, al letra, considerada vulgar por ser frecuentes algunas de este tipo:

To lo cuero son de Santiago
y en Santiago ellas viven bien,
y poi cuipa d’esas maiditas
santiaguero soy yo también.

Trajes de hombre y mujer con que se bailaba la tumba
Trajes de hombre y mujer con que se bailaba la tumba según la reconstrucción de Fradique Lizardo.

Y entramos en materia:

-SOBRE LA MÚSICA DE LA TUMBA no se han hecho estudios definitivos sino muy parciales, hasta ahora. Pero el origen del nombre, aunque parezca castizo, es la deformación de una voz africana, como nos lo enseña en bien documentado trabajo don Fernando Ortiz, el sabio cubano.

La Tumba -continúa Fradique- es uno de esos casos de sincretismo, tan frecuentes en nuestro país: los esclavos imitaban lo que veían bailar a los amos; pero lo tocaban con sus tambores y lo denominaban con los nombres que estaban acostumbrados a usar. En este baile con nombre africano, se aprecia una coreografía que nos muestra un baile cortesano semejante a los del siglo XVIII, cuando las reverencias y los cambios de pareja eran lo usual.

Y agrega:

-En nuestro país, donde los documentos del siglo XVI y comienzos del XIX, por una serie de circunstancias, se han perdido, resulta difícil señalar orígenes precisos para ciertos elementos culturales. La Tumba es uno de estos.

¿Pero hay algunos rastros en los textos?

-Por pequeñas alusiones al baile de la época, Max Henríquez Ureña habla de La Tumba en sus novelas “El Arzobispo Varela y “La Conspiración de los Alcarrizos”. En la primera de ellas incluso describe el baile como él supuso que debió haberse practicado en esos tiempos. En el otro libro solamente lo menciona.

¿Y cuál es la validez de esa reconstrucción literaria?

-DESPUÉS DE HABER RESCATADO ESTE BAILE, sustentamos la opinión de que la reconstrucción de Henríquez Ureña debe de ser errada. Primero, porque no se parece en nada a lo que hemos recogido; y segundo, porque él usa como fuente primaria para su reconstrucción, La Tumba que vio bailar en Santiago de Cuba, que, al parecer, no es la misma nuestra.

¿Algo más en los textos?

-Sí. En todas las crónicas de la época se menciona la tumba francesa, bailada en Haití; y la contradanza criolla, o tumba dominicana, que se practicaba aquí. Después de la controversia de 1855 a que va nos referimos; después de esa campaña contra el merengue, se hace difícil, sin embargo, encontrar alusiones a la tumba en crónicas dominicanas.

Fradique da de ello estas razones:

-Nos explicamos esto (el retroceso de la tumba) por lo complicado de la coreografía de este baile, que conlleva más de 41 cambios diferentes de parejas, como buen baile cortesano que debió haber sido en sus inicios. Yo sólo he visto algo parecido, en una danza ejecutada por el cuerpo de bailes de Zagreb, de Yugoslavia, en que actúan cuatro tríos de bailarines, formado cada uno por dos mujeres y un hombre que lleva espuelas de plata.

coreografia tumba
Con dibujos como éstos, hechos a vuelo de pluma, fijó Fradique Lizardo, en 1955, la coreografía de la tumba.

Fradique ofrece más pormenores de la coreografía:

-LA TUMBA SE BAILA DE 4 EN 4. Esto es: es forman cuatro filas de dos parejas cada una. Las parejas se colocan en filas paralelas de hombres y mujeres, luego se dividen en pequeños cuadros mixtos de personas, Y. con una serie de reverencias y cambios de lugar, ejecutan unas 14 figuras distintas en las cuales entran las manos, en cierto
momento, como elemento que adorna el baile. En todo momento, durante al ejecución de la tumba, el paso de al mujer y el del hombre son diferentes.

Fradique entonces recalca:

-La tumba, además, tiene una entrada y una salida naturales, por lo cual, para ser presentada en un escenario, no precisa de NINGUNA CLASE DE ESTILIZACIÓN. (Sólo las mayúsculas pueden dar idea de al fuerza con que el folclorista, con esa expresión, señala la necesidad de conservar la autenticidad de la danza, de no adulterarla).

Baile Tumba 1 y 2
Así se bailaba la tumba. Los dibujos fueron hechos siguiendo las indicaciones dadas por Fradique Lizardo; 1 y 2.

¿Y la música con qué se baila?

-Es muy lenta y majestuosa, lo mismo que el baile, y va marcando, con pausas, los cambios de los que danzan. No se parece a ninguna otra música dominicana. Y se toca con acordeón, güiro y tambora. Aclaro: la que yo grabé. Porque el acordeón se introdujo hará 50 años en el país (nota editor: fecha actual 1974). Antes de eso, el instrumental debió ser, lógicamente, distinto. Al menos en lo referente al acordeón.

Finalmente pasó a hablar de los ajetreos de los folcloristas con la tumba:

-La primera que recogió este baile (o mejor dicho: la música del baile) fue Edna Garrido, quien no lo montó en su espectáculo folclórico, en el cual yo tomé parte, porque al parecer no recogió al coreografía. No lo dibujó, y lo perdió. Y su libro sobre nuestros bailes folclóricos, premiado en un certamen del Ateneo, del cual sólo existía el original, se perdió misteriosamente para siempre, en forma que todavía no ha, podido aclararse.

Baile Tumba 3 y 4
Así se bailaba la tumba. Los dibujos fueron hechos siguiendo las indicaciones dadas por Fradique Lizardo; 3 y 4.

Prosigue:

-Luego, en 1955, tuvimos la oportunidad de dibujar la coreografía de la tumba así como de grabar la música, para que no se perdiera. Esto saldrá publicado en nuestro próximo libro sobre los bailes folclóricos. Recogimos la tumba en el centro del país, en los campos de Jarabacoa. Fue por al mañana. Andaban conmigo Manuel Rueda y tres españolas que trabajaban aquí entonces en estos trajines. Al año siguiente, en 1956, lo presentamos en el festival folclórico que se escenificó en el Teatro Agua Luz, para los delegados a la conferencia sobre Plataforma Submarina y Aguas del Mar, en marzo. Y la tenían montada mis alumnos de la escuela de bailes folclóricos que entonces funcionaba en Bellas Artes.

AQUELLOS FUERON MALOS TIEMPOS para el folclore. Por ejemplo: prohibieron que en el festival del Agua Luz se presentara el carabiné por ser -señalaba el alegato del oficialismo- de origen haitiano. Fradique lo presentó de todos modos “y a los cinco días me quitaron*. Poco antes de eso el oficialismo se había disgustado porque presentaron el baile de la yuca, en un barco español, con los bailarines descalzos. ¿Descalzos, cuando el trujillismo decía que al Patria Nueva era el paraíso? Pero eso no fue nada: cuando pusieron a un negro entre los bailarines de palo, la amenaza llegó en esta forma: “Todos presos”. Hubo que cabildear con funcionarios amigos para que no se consumara. Y después, lo ya dicho: quitaron a Fradique por lo del carabiné.

Pero volvamos, para cerrarla, al tema de al entrevista, que Fradique concluye con estas palabras:

-Creemos que es un gran aporte a la cultura nuestra el haber rescatado este baile. Porque en 1963, cuando coordinamos el festival folclórico en los días del centenario de Restauración, va sólo pudimos conseguir a Margarita Adames Calderón, la última bailadora de tumba, que poco después falleció sin habérselo enseñado a la juventud.


Fuente:


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